Mejora educativa a través de entornos de aprendizaje eficaces para el alumnado TDAH

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La importancia de buscar cómo ayudar a los alumnos con TDAH a superar las dificultades que experimentan en los procesos de aprendizaje y en la asimilación e integración de nuevos conocimientos y competencias, nos hace plantearnos que es imprescindible conocer y analizar todos los factores y variables que intervienen en dichos procesos para saber cómo aprenden.

El aprendizaje secuencial de contenidos está generando en el alumnado con TDAH obstáculos perjudiciales muy importantes porque durante la mayoría de los procesos de enseñanza en el aula, se les están presentando los nuevos conceptos o ideas a aprender de una forma demasiado mecanizada que pasa sistemáticamente de un concepto a otro, sin apenas percatarse si ellos han tenido la oportunidad de dominar y automatizar la nueva competencia.

Los alumnos con TDAH no afrontan las situaciones en las que es posible aprender de modo pasivo como si su mente fuera una “tabla rasa” en la que todos los docentes podemos “esculpir los conocimientos”, sino que lo hacen de un modo más activo en base a unos esquemas previos en los que tienen integrados conocimientos, ideas, actitudes, destrezas y valores con los que tratan de entender desde su propia perspectiva y experiencia las representaciones de lo que observan, perciben y experimentan.

Para que un alumno con TDAH asimile correctamente lo que se pretende que aprenda, no es suficiente con que pedagógicamente siga recibiendo más de lo mismo, sobre todo, si tenemos en cuenta que en numerosas ocasiones la forma de actuar de estos alumnos, responde única y exclusivamente a la “necesidad singular” de adaptarse al significado que para ellos tiene una situación muy concreta, al no estar entendiendo las vicisitudes o no ser capaces de construir una representación ajustada de los nuevos conocimientos en la forma que los docentes esperan o desean.

En consecuencia, debemos tratar de integrar siempre dentro de la acción docente todos aquellos supuestos prácticos facilitadores de aprendizaje que permitan emplazar a los alumnos TDAH a una situación de mejora para potenciar y optimizar eficazmente el afrontamiento activo de sus tareas con el objetivo de que sean ellos mismos quienes puedan sentirse protagonistas y encontrarle sentido y finalidad a lo qué tienen qué conseguir.

Para poder trasladar la teoría a la praxis, es fundamental que los docentes tengan en cuenta que lo más importa no es “lo que sabe” o “no sabe” el alumno, sino la posibilidad abierta de analizar desde que supuestos está afrontando la actividad escolar para conocer cuáles son los factores y variables que le impiden progresar.

Está claro por tanto, que los problemas o desajustes por una u otra razón no son única y exclusivamente solo del alumno TDAH y que por ende, es prioritario e ineludible prestar una atención inquebrantable a cada uno, para determinar si desde el propio entorno escolar, se están facilitando actividades escolares y tareas de aprendizaje que permitan ayudar al alumno a lograr un afrontamiento satisfactorio.

Además, como docentes debemos centrarnos más en maximizar y optimizar el rendimiento académico de nuestros alumnos que en comparar sus logros, y para ello, es indispensable que tratemos de fijar la atención mucho más en sus capacidades que en sus limitaciones.

Hay que avanzar en estrategias de personalización en los procesos de enseñanza-aprendizaje y contemplar al alumnado desde una perspectiva novedosa, holística y dimensional que nos permita mirar la realidad y la mejora escolar a través de la lente de la “posibilidad”, porque no se puede seguir permitiendo que los centros educativos estén estructurados de manera que los alumnos más “vulnerables” estén “indefensos”, cuando en cada uno de ellos, les aseguro que reside la magia para tener éxito y poder responder eficazmente a sus necesidades educativas y emocionales.

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